Espectaculos Enamorada

Rocío Guirao Díaz: "Para el amor no hay fórmulas"

La modelo y conductora reflexionó sobre su relación con Nicolás Paladini, con quien lleva once años casada.

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01/04/2019 - Su belleza es arrolladora. Entrena para superar sus dolores de espalda, todo trabajo que realiza está delimitado por el horario de sus tres hijos porque la prioridad es su familia y, además, conforma una de las jóvenes parejas más estables junto al empresario Nicolás Paladini. Por eso, a Rocío Guirao Díaz los once años de matrimonio le devuelven cada día más amor. Bailó en la pista de Marcelo Tinelli y este año la convocó Pampita como panelista de “Pampita online”.

“No planifiqué estar en el programa, dejo que la vida me sorprenda y en este momento me tocó ser panelista, pero siempre que se presente un nuevo desafío, lo asumiré”, cuenta ella.

-Hubo una confusión y antes del debut trascendió que eras coconductora con Pampita.

-¡¡¡Noooooo!!! Para mí siempre estuvo claro, y me convocaron para ser parte de la mesa.

-Te gusta opinar y ser directa. ¿Cómo hacés para controlarte?

-Me cuesta tener un filtro a la hora de hablar; mis opiniones me salen desde el fondo de mi ser. Quizás me cuido porque soy de decir malas palabras, igual, estoy como en el living de casa con cuatro amigas, porque esa es la energía que generamos. Hay naturalidad y feeling.

-¿Conocías a Pampita?

-Sí, desde que éramos muy chicas. Trabajamos juntas hace más de 15 años y nos llevamos muy bien. Es más, el primer llamado que recibí fue de ella para estar en “Pampita online”. Mostró sus ganas e intenciones de que forme parte del panel, tuve una bienvenida muy cálida y siempre es muy generosa con nosotras.

-Seguís disfrutando el mundo de la moda y las campañas gráficas?

-Sí, a full. Estamos en plena época de campañas, ahora hacemos invierno y en junio, verano.

-¿Quién maneja la economía en la casa?

-Principalmente, Nico. Él es un gran empresario y lo prefiero así, si bien tengo mis cuentas y mi dinero, porque trabajo desde los 14.

-¿Quiénes son tus amigas en el medio?

-No tengo. Me llevo muy bien con un montón de chicas porque tengo buena energía, no genero conflictos, pero mis verdaderas amigas son las de toda la vida, las que me contienen y que, si tengo que levantar el teléfono a cualquier hora, están.

-¿Qué sucedió con tu carrera de psicología? ¿Te faltan muchas materias?

-Primero estudié hotelería, me recibí de Técnica Hotelera; cuando terminé, mis amigas que estudiaban psicología me entusiasmaron y cursé un año en la Universidad de Belgrano, pero empecé a trabajar fuerte-fuerte y no continué. Hice las tapas de Gente: la rubia y la morocha...

-¿Quién era la morocha?

-Se ríe... ¡Yo era la morocha y la rubia, Liz Solari! Yo tenía mi cabello oscuro, pero recuerdo que ese día las productoras me lo mojaron para que en la foto diera bien castaño. Salí casi negra (vuelve a la carcajada). En esa época, además, viajaba mucho a Ecuador y Perú y no me daban los horarios para cursar. Pero quién te dice que más adelante retome mis estudios.

-¿Nicolás continúa en el negocio familiar?

-Tiene una empresa de tecnología, no trabaja en Paladini. Es accionista en la empresa de su papá, pero como ingeniero armó su propia empresa.

-En 2004 tuviste un breve romance con Nicolás Cabré. ¿Cómo recordás esos días con el llamado “depredador”?

-¡En 2004! Por favor (se ríe mucho) Tengo 34, cuando sucedió eso era una criatura de 16. Eramos los dos rechicos, pasaron un millón de años. Te juro, fue la nada misma. Nos dimos un par de besos adolescentes, la nadaaa (lo remarca) misma. Fue un miniromance adolescente.

-Cuatro años después te enamoraste de Paladini.

-Sí, tal cual. Nos casamos a los 7 meses de estar de novios. Fue un flashazo y también nos embarazamos rápido. Para el amor no hay fórmulas. Nos podría haber salido cualquier cosa, yo tenía 23, él 30, pero acá estamos, con una familia bien constituida, nos queremos, aprendimos a convivir con nuestras virtudes, nuestros defectos, y no lidiamos con eso de cambiar al otro. Convivimos bien y hacemos la vista gorda si algo no nos gusta. Lo dejamos pasar.

-¿Tienen sus espacios propios, para no asfixiarse?

-Cuando empezamos a salir éramos tan jóvenes que maduramos juntos. Recuerdo que los celos estaban presentes, siempre. Pero el tiempo te lleva a descubrir que no hay nada más lindo que el que otro crezca. Nico fue recientemente a Nueva York a dar una charla, y realmente, lo admiro. Se podría haber quedado en la comodidad familiar, cobrando un sueldo y calentando una silla, pero fue por más.

-En las redes compartís tus entrenamientos físicos. ¿Es moda, ahora?

-Entreno tres veces por semana porque tengo problemas en la espalda y fuertes dolores lumbares. Más allá de lo estético, que ayuda un montón en mi profesión, entreno para fortalecer mi espalda y combatir mis dolores. Desde que soy chiquita tengo una hiperlordosis, no es nada grave, son problemas posturales.

-¿Estás medicada?

-Siempre busqué herramientas y alternativas desde la parte física. Tuve buenos médicos que me orientaron para calmar los dolores con ejercicios posturales, hago kinesiología...

-Con Jésica Cirio grabaste videos en Miami. ¿Compartieron minivacaciones?

-Tenemos una amiga en común que vive allá, las tres amamos la vida sana y se nos ocurrió filmar videítos para que nuestros seguidores se inspiren y sepan que el entrenamiento físico se puede hacer al aire libre sin necesidad de ir a un gimnasio y pagar una cuota mensual.

-¿Cómo te organizás con tres hijos?

-La menor va muy poquitas horas, los dos más grandes están escolarizados hasta las 16, mi mundo laboral está delimitado por los horarios de ellos, porque a esa hora estoy en la puerta del colegio. Todo lo que coincida con el horario escolar de mis hijos está perfecto.

Supongo que durante los meses del “Bailando” se descompaginó todo.

-Sí, fue un candombe; pero pauté los ensayos a la mañana y a la noche, para el vivo, los dejaba dormidos y luego iba a (la productora) LaFlia.

-En tiempos convulsionados de amor, poliamor y demás, llevan con Paladini once años de matrimonio. ¿Atravesaron crisis?

-Tuvimos vaivenes y desencuentros, no sé si hablar de crisis. Negociamos y renegociamos cuáles eran los límites de cada uno. Es más, la negociación en un matrimonio es diaria. Por mi parte, soy una mujer que se adapta a todas las circunstancias, viví cinco años en Rosario y siempre por el bien de la familia. Pero nunca dejé de trabajar, seleccioné lo mejor, pero, a veces, si no hacés tele, la gente piensa que estás retirada.
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